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Lunes Literarios

08/04/2015

Como cualquier viajero, Carlos Egio ha desarrollado la mirada; como cualquier explorador de veras, ha elegido itinerarios errantes y calientes. Ahora, su evocación arriesgada la hace como nómada furtivo que creíblemente se ha podido sentir. Quizá aún. Han sido, al menos, dos miradas directas: hacia fuera y hacia dentro, hacia lo de los demás y hacia lo propio. Claras. Nada como el trópico para eso. Estalla. Y perdura.

Y es que, si no el del principio, sí parece el del trópico, el momento cardinal que ha llevado a este investigador social a decidirse por derivar en activo involucrado. No ya sólo en su estricto campo doctoral y profesional. También en el político y, últimamente, cultural.