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Nada nuevo en Javalí Nuevo

Nacho Tornel

En recuerdo de Patxi Gomariz, que me contaba esta y otras historias.

Escucha, Patxi, he vuelto a saber de aquel jardín de Javalí Nuevo al que me llevaste para denunciar lo de la peña huertana y su espectacular sede. Hay que ver lo que da de sí una peña huertana cuando se pone. Resulta que ha aparecido el peine ahora, ocho años después, porque en el Ayuntamiento han encontrado alguna omisión en el papeleo a la hora de construir el edificio de dos plantas, doble puerta de garaje, vallado y la pera limonera.

Hace años, alguien se encaprichó con la parcela municipal de 10.809 m2 de viarios y jardines de su pueblo, pensó lo que pensó (“voy a hablar con Miguel Ángel”, probablemente) y en nombre del Grupo de Coros y Danzas Virgen de la Antigua de la Peña La Contraparada solicitó “la cesión de uso en precario de una porción de terreno de 1.200 m2”de la parcela municipal que te digo.

"… la sede de la peña se construyó sin autorización, sin solicitud de autorización, sin permisos, sin licencias, como toda la vida se ha hecho en la huerta…"

El concejal de Obras y Servicios comunitarios de la época, don José Arce Pallarés, lo vio bien, salvo que redujo la cesión a 816, 06 m2. A todo esto, la presidenta de la Junta municipal de Javalí Nuevo, doña Ana Pilar Martín Flores, bendijo la necesidad de “disponer de un espacio suficiente, en el cual se pueda construir una sede”. Luego, Patxi, tenían intención de construir una sede para una organización privada sobre un jardín público. Te sonará. La solicitud, finalmente, fue satisfecha mediante Acuerdo de la Junta de Gobierno municipal de 18 de noviembre de 2009.

No te lo vas a creer, pero ahora, el 7 de marzo pasado, el Servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de Murcia emite un Informe desvelando que por parte del Grupo de Coros y Danzas Virgen de la Antigua de la Peña La Contraparada “no se han aportado los permisos requeridos que avalen que la instalación para cuyo destino se cedía el uso se ajusta a las directrices establecidas para ello, entre otras razones porque no se solicitaron en su momento”.

Y eso que el Acuerdo Tercero de 2009 lo decía muy claro: “La instalación para cuyo destino se cede el uso anteriormente mencionado se ajustará inexcusablemente a las directrices establecidas para ello por este Ayuntamiento, por lo que deberán solicitar los permisos correspondientes.”

Me parece que quiere decir que la sede de la peña se construyó sin autorización, sin solicitud de autorización, sin permisos, sin licencias. Como toda la vida se ha hecho en la huerta, vamos, solo que al huertano le endilgan una sanción al día siguiente y le ordenan derribar el cuarto, mientras que a la representación huertana la llaman ocho años después.

Parece que ha faltado morfina para mantener dormida esta farfulla administrativa, pero tiene mérito pretender regular el desaguisado a estas alturas. Fue el grupo socialista de Pedro López quien lo llevó a los tribunales durante la pasada Corporación. Entonces eran tiempos de mayoría absoluta del PP, como en 2009, cuando alguien miró para otro lado mientras construían un edificio en un jardín público, sin cartel de obra ni licencia. Porque vete a saber algo sobre la empresa constructora, el arquitecto, el proyecto y toda la retahíla.

Yo te lo cuento a ti porque tú me llevaste al sitio, que te habías enterado por una vía que no voy a desvelar aquí, en público, y porque hemos encontrado más de un regalo en forma de local y suelo a más de un grupo privado.

El 23 de junio pasado la Junta de Gobierno acordó “iniciar expediente de revocación de la cesión en precario realizada a favor del Grupo de Coros y Danzas Virgen de la Antigua de la Peña La Contraparada”. Por lo que ahí se dice, restituir el suelo en las mismas condiciones que le fue concedido supone un gasto de 30.200 €. Lo barato sale caro, Patxi.

La Peña tiene un plazo de audiencia de 15 días para presentar alegaciones. Algo se les ocurrirá. Lo tiene difícil la nueva pedánea de Javalí Nuevo si nadie le ayuda. Aquí lo ilegal deja de serlo desde el momento en que se convierte en legal, porque sí, porque esto es la huerta, que no era ese lugar idílico entre plantas y regaderas, sino territorio de usura para caciques y cabestros.

Por lo demás, todo sigue a lo mismo, Patxi, hijo. Joaquín Boj ha vuelto a sacar libro de relatos. Los escribe en servilletas de bar, por ahorrar y porque le pone. Ya me contó vuestros retos en la sala de quimio, apostando quién se iba a morir antes, cada uno en su camilla. Solo os faltaba el cigarro, macarras.

Te dejo, que tengo que hacerme una foto. Paso de “allí donde estés” ni de “que la tierra te sea leve” ni nada eso que dicen los pedantes. Ya no hay vermús juntos y punto.

 

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